Sipnosis
Ya en el vientre de su madre su formación intelectual estaba completada siendo capaz de razonar y analizar su entorno. Oscar al cumplir 3 años recibe como regalo de su madre un tambor de hojalata. A partir de ese momento decide no crecer y ver y describir el mundo a golpe de tambor, manteniendo la actitud distante, acida y crítica que su pequeño tamaño y una asombrosa inteligencia le permiten.
Con una sensibilidad muy peculiar, poderes sobrenaturales que le permiten romper el vidrio con la voz y una forma de ver las cosas un tanto surrealista este pequeño personaje nos describe la Alemania de la gran depresión, el ascenso al poder del nazismo, la guerra y la postguerra europea desde el punto de vista de una familia media alemana. El autor es capaz de introducirnos en la conciencia colectiva y transmitir la decepción y el sentimiento de culpabilidad del pueblo alemán después de comprobar al engaño al que fue sometido y la brutal represión de la que tardo varios años en reponerse.
La lectura
Nada más empezar el libro, en el comentario de contraportada, ya nos advierten de que el texto fue considerado en su tiempo algo difícil de leer, lo que comprobamos a poco de comenzar la lectura. Su prosa es compleja y llena de metáforas que, por un lado enriquece el paladar del lector exigente, que prefiere releer un párrafo varias veces a embarcarse en un sencillo pero insulso mar de frases que hacen de la travesía un paseíto a puertos ya demasiado trillados y, por otro, hace del trayecto un continuo batir de las olas del lenguaje contra de la paciencia del lector y que hace, en algún caso, preguntarnos si no sería buena idea abandonar la aventura.
Si a esto le unimos la complejidad de los personajes, el tono en ocasiones surrealista de la historia empleado por el autor para el punto de vista del personaje principal (Oscar), el cambio de narración de primera a tercera persona que Grass emplea para este personaje, el poco conocimiento que solemos tener de la mentalidad global sobre otros países de nuestro entorno y, por último, la extensión del libro, creo que todo el conjunto nos debería hacer plantearnos seriamente si comenzar o no con su lectura, sobre todo si no tenemos costumbre de leer autores de esta complejidad.
Yo recomendaría antes de plantearnos siquiera empezar "El tambor de hojalata" rebuscar por internet comentarios de lectores avezados que nos desgranen algunas de las claves del libro, referencias históricas que nos sitúen en la época y que nos faciliten la comprensión de la mentalidad alemana, de sus influencias sociales, políticas y económicas y de lo que significó el autor para la literatura de este país. No hay que olvidar que fue galardonado con el premio Nobel de literatura no hace tanto tiempo.
Opinión
A mí personalmente el libro me ha gustado mucho, aunque a veces se me ha hecho áspero y difícil de leer, de ahí los comentarios anteriores. A poco de comenzar la lectura, en el tercer capítulo más o menos seguí mi propio consejo e investigué por internet todo lo concerniente al autor, al que no conocía, el libro y el contexto histórico, lo que me ha servido de mucho para continuar leyendo. De echo a partir de ese momento me lo he devorado prácticamente de un tirón, bueno, en unos días.... y es extenso.
El personaje principal es el motor de todo el libro: el narrador, el eje sobre el que gira la historia. En la complejidad de su personalidad está representado el sentimiento del autor al describir de forma costumbrista el entorno social y político sobre el que se mueve el texto. De hecho los mejores momentos de Oscar coinciden con los entornos sociales y económicos más amables en los que se desenvuelve su personaje. Se dan pocas licencias para el sentimentalismo y, prácticamente en ningún momento el personaje expresa emoción propia alguna, excepto al final del libro en el que se humaniza mucho tras la muerte de su padre. Quizás en el momento en el que su gran amor, María le rechaza en matrimonio o cuando después de mucho pensarlo decide arrojar su tambor a la tumba donde yace su padre en el momento de enterrarlo. Pero incluso en estos episodios se evidencia una parquedad emocional que choca con el entorno y no hace sino resaltar el papel que el autor le otorga como mero conductor del relato. He llegado a leer por ahí que tiene bastante de autobiográfico.
Especialmente recomendable el capítulo en el que Oscar tiene sus primeras experiencias sexuales con María, su gran amor, a través del polvo efervescente. Otro capítulo muy curioso es el que se utiliza la crítica feroz a la iglesia para dejar entrever sutilmente la decepción por la actitud que esta ha tomado históricamente ante los acontecimientos sociales y políticos. (Oscar decide convertirse nada menos que en sucesor de Cristo). Otro capítulo que me impresionó es el que dedica a una parte de la vida de Oscar en la que decide convertirse en modelo artístico para, a través de esa figura hacer una autocrítica del personaje e incluso un alegoría del argumento del libro desde su inicio. Al menos eso es lo que yo he creído entender, ya que el texto se presta a múltiples interpretaciones. Pero el mejor, para mi gusto es el capítulo de "El bodegón de las cebollas", que en el que se hace mas evidente la crítica a la sociedad alemana de la época y que considero uno de los mejores momentos novelísticos de mi vida... directamente.
Recomiendo su lectura si te gustan los libros que te exciten a sobreponerte a las lecturas fáciles, que te toquen en lo más profundo de tu sensibilidad y que te dejen la sensación de que, realmente, leer es un ejercicio de superación intelectual y personal. Absténganse los amantes incondicionales de Best Sellers y libros de autoayuda.
Ya en el vientre de su madre su formación intelectual estaba completada siendo capaz de razonar y analizar su entorno. Oscar al cumplir 3 años recibe como regalo de su madre un tambor de hojalata. A partir de ese momento decide no crecer y ver y describir el mundo a golpe de tambor, manteniendo la actitud distante, acida y crítica que su pequeño tamaño y una asombrosa inteligencia le permiten.
Con una sensibilidad muy peculiar, poderes sobrenaturales que le permiten romper el vidrio con la voz y una forma de ver las cosas un tanto surrealista este pequeño personaje nos describe la Alemania de la gran depresión, el ascenso al poder del nazismo, la guerra y la postguerra europea desde el punto de vista de una familia media alemana. El autor es capaz de introducirnos en la conciencia colectiva y transmitir la decepción y el sentimiento de culpabilidad del pueblo alemán después de comprobar al engaño al que fue sometido y la brutal represión de la que tardo varios años en reponerse.
La lectura
Nada más empezar el libro, en el comentario de contraportada, ya nos advierten de que el texto fue considerado en su tiempo algo difícil de leer, lo que comprobamos a poco de comenzar la lectura. Su prosa es compleja y llena de metáforas que, por un lado enriquece el paladar del lector exigente, que prefiere releer un párrafo varias veces a embarcarse en un sencillo pero insulso mar de frases que hacen de la travesía un paseíto a puertos ya demasiado trillados y, por otro, hace del trayecto un continuo batir de las olas del lenguaje contra de la paciencia del lector y que hace, en algún caso, preguntarnos si no sería buena idea abandonar la aventura.
Si a esto le unimos la complejidad de los personajes, el tono en ocasiones surrealista de la historia empleado por el autor para el punto de vista del personaje principal (Oscar), el cambio de narración de primera a tercera persona que Grass emplea para este personaje, el poco conocimiento que solemos tener de la mentalidad global sobre otros países de nuestro entorno y, por último, la extensión del libro, creo que todo el conjunto nos debería hacer plantearnos seriamente si comenzar o no con su lectura, sobre todo si no tenemos costumbre de leer autores de esta complejidad.
Yo recomendaría antes de plantearnos siquiera empezar "El tambor de hojalata" rebuscar por internet comentarios de lectores avezados que nos desgranen algunas de las claves del libro, referencias históricas que nos sitúen en la época y que nos faciliten la comprensión de la mentalidad alemana, de sus influencias sociales, políticas y económicas y de lo que significó el autor para la literatura de este país. No hay que olvidar que fue galardonado con el premio Nobel de literatura no hace tanto tiempo.
Opinión
A mí personalmente el libro me ha gustado mucho, aunque a veces se me ha hecho áspero y difícil de leer, de ahí los comentarios anteriores. A poco de comenzar la lectura, en el tercer capítulo más o menos seguí mi propio consejo e investigué por internet todo lo concerniente al autor, al que no conocía, el libro y el contexto histórico, lo que me ha servido de mucho para continuar leyendo. De echo a partir de ese momento me lo he devorado prácticamente de un tirón, bueno, en unos días.... y es extenso.
El personaje principal es el motor de todo el libro: el narrador, el eje sobre el que gira la historia. En la complejidad de su personalidad está representado el sentimiento del autor al describir de forma costumbrista el entorno social y político sobre el que se mueve el texto. De hecho los mejores momentos de Oscar coinciden con los entornos sociales y económicos más amables en los que se desenvuelve su personaje. Se dan pocas licencias para el sentimentalismo y, prácticamente en ningún momento el personaje expresa emoción propia alguna, excepto al final del libro en el que se humaniza mucho tras la muerte de su padre. Quizás en el momento en el que su gran amor, María le rechaza en matrimonio o cuando después de mucho pensarlo decide arrojar su tambor a la tumba donde yace su padre en el momento de enterrarlo. Pero incluso en estos episodios se evidencia una parquedad emocional que choca con el entorno y no hace sino resaltar el papel que el autor le otorga como mero conductor del relato. He llegado a leer por ahí que tiene bastante de autobiográfico.
Especialmente recomendable el capítulo en el que Oscar tiene sus primeras experiencias sexuales con María, su gran amor, a través del polvo efervescente. Otro capítulo muy curioso es el que se utiliza la crítica feroz a la iglesia para dejar entrever sutilmente la decepción por la actitud que esta ha tomado históricamente ante los acontecimientos sociales y políticos. (Oscar decide convertirse nada menos que en sucesor de Cristo). Otro capítulo que me impresionó es el que dedica a una parte de la vida de Oscar en la que decide convertirse en modelo artístico para, a través de esa figura hacer una autocrítica del personaje e incluso un alegoría del argumento del libro desde su inicio. Al menos eso es lo que yo he creído entender, ya que el texto se presta a múltiples interpretaciones. Pero el mejor, para mi gusto es el capítulo de "El bodegón de las cebollas", que en el que se hace mas evidente la crítica a la sociedad alemana de la época y que considero uno de los mejores momentos novelísticos de mi vida... directamente.
Recomiendo su lectura si te gustan los libros que te exciten a sobreponerte a las lecturas fáciles, que te toquen en lo más profundo de tu sensibilidad y que te dejen la sensación de que, realmente, leer es un ejercicio de superación intelectual y personal. Absténganse los amantes incondicionales de Best Sellers y libros de autoayuda.

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